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México

México. Masewalme kin chiwa in kaliwa:
Producción Social del Hábitat en la sierra poblana



En diciembre del año pasado, la Comisión Nacional de Vivienda otorgó el Premio Nacional de Vivienda 2015 a Copevi (Centro operacional de vivienda y poblamiento) en la categoría "Producción social de vivienda asistida rural". Dicho reconocimiento es de gran importancia para todas las personas, organizaciones y movimientos que hemos venido trabajando por la Producción Social del Hábitat en América Latina.

La experiencia premiada es Masewalme kun chiwa in kaliwa - los  indígenas construyendo sus casas, desarrollado en la sierra norte de Puebla en conjunto con Ciudemac (Comunidades indígenas unidas en defensa del maíz y de nuestra cultura) y otros actores. A continuación las palabras de Copevi a raíz de la recepción del premio.

Desde el Copevi tenemos el gusto de compartirles que el proyecto que acompañamos desde el año 2008, Masewalme kin chiwa in kaliwa los indígenas construyendo sus casas, desarrollado con la organización Comunidades Indígenas Unidas en Defensa del Maíz y nuestra Cultura, Ciudemac, en la Sierra Norte de Puebla, ha sido reconocido con el Premio Nacional de Vivienda 2014 en la categoría de Producción Social de Vivienda Rural.

Este premio nos significa un reconocimiento a la integración de diversos esfuerzos que en el proyecto se plasman: sin duda, el de las y los pobladores que lo viven y lo recrean, también el de la banca social como las cooperativas de ahorro que cree en que los pobladores pobres pueden hacer valer su palabra, de las redes temáticas y de incidencia junto con las que luchamos por hacer realidad el derecho a una vivienda y a un hábitat digno, y también de servidores públicos que validaron esquemas de financiamiento social para poder canalizar subsidios que están ligados al crédito. Así mismo, a la iniciativa y construcción de un modelo operacional acorde con la realidad de los indígenas campesinos de nuestro país y al acompañamiento socio-técnico de un equipo comprometido.

Existe una visión de que estos proyectos, impulsados por organizaciones de la sociedad civil con los pobladores pobres y excluidos son de poco impacto y de baja escala. Contrario a ella, en las comunidades los valoran altamente, les invita a la creación colectiva, a desarrollar procesos organizativos y autogestivos, a recuperar y fortalecer su cosmovisión, valores, cultura y tradiciones. Además, se aceleran los procesos productivos que logran la solución a su problema y la concreción de su derecho a la vivienda; de tardar 10, 15 años o más en ver avances en la habitabilidad de sus casas, con la inversión pública en la Producción Social de Vivienda se acortan notablemente estos tiempos. La economía social y solidaria se hace presente en todos los aspectos, desde el ahorro, la gestión de bienes naturales, el ejercicio de prácticas comunitarias de ayuda mutua y la solidaridad entre organizaciones indígenas y populares, sentando bases sólidas para el buen desarrollo de estos y otros proyectos e iniciativas económicas y productivas colectivas, movilizando la economía local, y complementando la inversión pública, misma que se ve multiplicada en diversos planos.

Coincidimos en que son proyectos de baja escala, no podría ser de otra manera con el, también, bajísimo presupuesto público que se asigna a la producción social comparado con el presupuesto que fomenta la producción comercial de vivienda. Son proyectos pequeños dado el gran porcentaje de familias en el país que se encarga de construir sus propias casas sin ningún financiamiento de gobierno y sin acceso a acompañamiento socio-técnico. Para lograr que la producción social fuera impulsada a una mayor escala serían necesarios varios cambios en la política de vivienda y en el destino de los subsidios habitacionales, por mencionar:

a)dimensionar la carencia de vivienda adecuada como un tema social de interés público que requiere inversión gubernamental,

b)valorar los impactos micro y macro económicos de esta forma de producción,

c) fomentar la corresponsabilidad en las familias a través de esquemas creativos de ahorro y aportaciones por encima del endeudamiento; y

d) el fortalecimiento de colectivos de profesionales para acompañar procesos desde una perspectiva integral.

Este premio nos significa también una conquista más de una lucha social caminada por 50 años con los pobladores de nuestro país, en momentos adversos a estos rumbos, que nos exigen más imaginación y creatividad, más unidad y solidaridad y una gran capacidad colectiva para construir juntos una comunidad, una ciudad, un país y un mundo mejor y más humano para todas y todos.





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